Cuando las personas se muerden las uñas en exceso es una actividad humana sorprendentemente generalizada.

El antiguo filósofo griego Cleanthes, era un adicto a morderse las uñas. En la era moderna, no hay buenos datos sobre cuántos de nosotros compartimos este problema, técnicamente llamada onicofagia.

Pero los estudios a pequeña escala indican que alrededor del veinte por ciento de los adultos se muerden las uñas regularmente, lo que sugeriría que millones de personas lo hacen.

Según los psicólogos, todo el mundo se muerde las uñas hasta cierto punto. Cuando se llega al grado de que las personas se están haciendo daño a sí mismas, es cuando se trata como algo más que un comportamiento cotidiano. Esto ciertamente se aplica a un número mucho menor de personas, pero sigue siendo, un problema muy común.

A pesar de que la mordida excesiva de uñas está muy extendida, los psicólogos sólo han comenzado a estudiarla en las últimas décadas. De hecho, todavía están tratando de entender la pregunta básica con la que muchas personas con onicofagia pasan tanto tiempo luchando, ¿por qué las personas se muerden las uñas?

La hipótesis actual dice que morderse las uñas ayuda a igualar nuestras emociones. Cuando estamos aburridos, proporciona estimulación, cuando estamos estresados ​​o frustrados, proporciona una calma temporal.

LAS PRIMERAS TEORÍAS DE POR QUÉ NOS MORDEMOS LAS UÑAS HAN SIDO RECHAZADAS

La mayoría de las primeras explicaciones de morderse las uñas se han ignorado por completo. Sigmund Freud, por ejemplo, creía que la lactancia excesiva durante la infancia podría conducir a una personalidad llamada “oral receptiva”, y a una tendencia a morderse las uñas y otros objetos, así como a una clara preferencia por el sexo oral. No tenía evidencia de esta idea, y los seguidores posteriores de sus ideas tampoco aparecieron.

Luego, algunos investigadores consideraron que morderse las uñas, depilarse el cabello y rascarse la piel son formas leves de autolesión. Según esta teoría, morderse las uñas sería signo de hostilidad hacia uno mismo.

A medida que comienzan a comprender mejor el comportamiento, una gran pregunta es si debe agruparse con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Aunque el último DSM (un texto que se considera una autoridad en diagnósticos psicológicos y psiquiátricos) coloca las mordeduras de uñas en una categoría más amplia con TOC, muchos de los que estudian específicamente los trastornos repetitivos centrados en el cuerpo no están de acuerdo.

LAS TEORÍAS RECIENTES MENCIONAN QUE MORDERSE LAS UÑAS AYUDA A EQUILIBRAR NUESTRAS EMOCIONES

Recientemente, los psicólogos han llegado a una teoría más plausible de morderse las uñas, que puede proporcionar un escape temporal, distracción o un poco de placer o relajación para el mordedor.

Los investigadores señalan que muchas personas sienten la necesidad de morder cuando están poco estimuladas,es decir, aburridas o sobreestimuladas, es decir, estresadas o excitadas. Cuando están poco estimuladas, los comportamientos proporcionan estimulación, y cuando están sobreestimulados, ayuda a calmarlas. Al igual que la nicotina, la idea es que morderse las uñas puede tener un efecto bifásico, es decir, puede estimular en ciertas condiciones y relajarse en otras.

¿POR QUÉ NOS MORDEMOS LAS UÑAS EN LUGAR DE OTRAS ALTERNATIVAS?

Evidentemente, esta teoría aún suscita una pregunta más básica:

¿Por qué morderse las uñas o arrancarse los pelos o tocarse la piel, proporciona placer o distracción en primer lugar?

¿Por qué tanta gente se vuelve adicta a estos hábitos en lugar de otros?

Una respuesta posible se relaciona con el hallazgo de que las personas con trastornos repetitivos centrados en el cuerpo tienden a ser perfeccionistas.

Puede ser que arrancarse una uña de forma extraña puede proporcionar una sensación de perfección satisfactoria para el mordedor, y la búsqueda de esta satisfacción finalmente se descontrola.

Quizás la necesidad de prepararse más allá del punto de utilidad, en la medida en que realmente nos causamos daño a nosotros mismos, es un rasgo que se remonta a los ancestros evolutivos que compartimos con estos otros mamíferos.

¿CÓMO DEJAR DE MORDERSE LAS UÑAS?

Diferentes psicólogos recomiendan técnicas ligeramente diferentes para dejar de comerse las uñas. Sin embargo, en su mayoría se reducen a una estrategia común, identificar las circunstancias que lo llevan a morder y cambiarlas.

Por ejemplo, si habitualmente se muerde las uñas mientras mira televisión, puede masticar chicle o usar las manos para jugar con un objeto cada vez que se siente en el sofá a mirar. También puede colocar letreros y recordatorios al lado del sofá, lo que refuerza la idea de que no desea morder. Lo mismo ocurre con diferentes emociones o sentimientos que generalmente te hacen morder, si estar frustrado es un desencadenante para ti, intenta alterar las circunstancias de alguna manera, dándote algo más que hacer o haciendo que sea más difícil morder.

Si aún no puede parar, recurra al profesional Psicólogo, él le ayudará a salir del problema. Hay que tener en cuenta que romper su adicción podría no solucionar el problema de una vez, sino progresivamente.

Abstenerse por períodos de tiempo cada vez más largos puede ayudar a romper el hábito, hasta que, algún día, el extraño hábito de morderse las uñas ya no tenga la misma influencia en su mente.

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